-Que no me pasa nada.
-Si. Te pasa algo. Lo dicen hasta tus ojos.
-Que no me pasa nada de verdad.
-Difícil de roer ¿eh?. Vale.
El territorio sobre el cual la ciudad ha surgido y sobre el cual se ha desarrollado tiene una historia geológicamente compleja: el substrato reciente está constituido por material piroclástico producido hace 600 o 300 mil años atrás por los volcanes, hoy en día inactivos, ubicados en el área sudeste de la ciudad, el Volcán Laziale que se encuentra en las actua.... ZzZzZzZzZzZzZzZ
-Isabella ¿sabes este ejercicio? Es que no me sale. Dice ¿Cuál es la intensidad de la corriente que pasa por un dispositivo si lo atraviesan 1000C en 25 s?
-ZzZzZzZ
-¿Isabella?. Ups está dormida.
Estaba medio dormida, pero no tengo las fuerzas de levantarme y estudiar los volcanes de Roma. Sólo quiero dormir. Pero no dormir cinco minutos y ya está. Quiero entrar en un sueño profunzo como un pozo que nunca se acaba y bajes y bajes y bajes y por más que bajes no se acaba, pues lo mismo. Ahora mismo oigo de abrir la puerta del armario y luego, después de unos segundos, se cierra. Oigo pasos que se dirigen hacia mí. Es él. Me está poniendo recta en la cama y me está quitando los zapatos. Con la manta que ha cogido del armario, me arropa. Él se tumba a mi lado, y con la otra media manta que me sobra se arropa. Siento un cosquilleo en mi tripa. Y siento que el corazón se me acelera y también siento algo suave recorriendo mi tripa. Es su brazo. Se va acurrucando en mi espalda hasta llegar a mi hombro. Siento como hormigas recorriendo mi oreja. Y es que su dulce voz me esta atravesando por mi tímpano con un Te Quiero.
-Deja que el silencio te susurre otra vez.-dije y me di la vuelta.
Estamos tumbados, abrazados y mirada con mirada. Iba a decir algo, pero le puse mi dedo en la boca, acompañado de un shhhh... Él me agarró con más fuerza de la cintura. Y ahora ni me dio tiempo a contar los centímetros que estaba junto a su boca. Ahora solo estoy contando las estrellas del cielo, porque estoy en el cielo con ese beso que me está dando ahora mismo. Nos agarramos fuerte y no nos podemos soltar. Es como si quisiéramos que este beso dure para siempre. Abro los ojos y el los tiene cerrados y eso me hace ver que está disfrutando del momento. Él también los abre y nos seguimos besando, al mismo tiempo que nos miramos. Pasan unos minutos, y me deja de besar.
-Tus ojos me han transmitido tanto... Me quieres.
-Em... No lo sé. Pero siento una cierta atracción por ti. Es como si me llamaras por dentro y tus labios me dijesen que te bese, con nuestro calor, con nuestra fuerza, con nuestra pasión.
Me siento en la cama y me pongo de espaldas hacia él. Se me pone casi todo el pelo en toda la cara. No soporto eso de mi pelo. Hay días en que adoro a mi pelo, pero otros... le tengo asco. Él se levanta, da la media vuelta a la cama y viene hacia mí. Yo sigo sentada y el se pone de rodillas ante mí y me aparta el pelo suavemente. Veo de que cierra los ojos y enefecto. Me iba a dar un beso. Sus besos son la cosa más bonita que me han regalado en la vida. Sí. Él me acaba de dar hace unos minutos, mi primer beso y encima de esos largos que te dejan sin respiración. Y este ya es el segundo. Se pone en pie, me tumba y se pone encima de mí a la vez de este segundo beso.
Este segundo beso es más apasionado que el primero. No pasa nada Isabella te han encantado. Y ahora sigue el consejo que te dio tu abuela. Cállate cerebro. Uy es verdad. Lo tengo que seguir. Déjate llevar... y no pienses. Sobre todo déjate llevar.
"Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor. (Stendhal)" ¿Será verdad esto? ¿O se equivoca esta frase? En esta novela veremos a una joven muy decidida por sus sueños. Estudiosa, inteligente, fuerte, obediente en todo, loca....... Pero todo cambia cuando una sorpresa llega a su vida. El chico de sus sueños. Espero que os guste esta novela =)
lunes, 19 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
Capítulo 14
A un centímetro de su boca...
-Lo siento señoritos. ¿Han terminado de cenar?-dijo Arthur.
Vaya momento de interrumpir... Nunca tendré otra oportunidad como esta de besarle. O puedo que la tenga, pero ya será distinta. Y ya me he ilusionado y lo más seguro que estaré esperando ese beso con ansia. ¡NO! No puedo ilusionarme todavía. Tengo que ponerme una máscara para protegerme. Todavía me está mirando, y yo ya no se que decir. Estoy paralizada. Y sin embargo hay sigue Arthur esperando una respuesta. No se porque, pero me he cabreado un poco.
-Yo por lo menos sí.-Cojo los cubiertos y los pongo encima del plato, junto con el vaso.
-¿A dónde vas con los cubiertos?-Me dice Darío.
-Pues a llevarlos a la cocina. ¿A donde crees?
-Déjalo. De eso se ocupa Arthur.
-No. Mis padres siempre me enseñaron que debía ser siempre educada. Y recoger el plato y mis cubiertos y ahorrarle el trabajo a otra persona, es lo mínimo que puedo hacer.
-Eso que ha dicho la señorita, es cierto señorito Smith.-dijo Arthur.
-Impresionante.-Empieza ha aplaudir, se levanta de la silla y viene derecho hacia mí, que estoy parada como una pasmarota en la entrada de la cocina. Me coge del brazo y andamos hacia la cocina. Meto los platos en el fregadero y cojo el estropajo y el fairy y empiezo a fregar mis cubiertos.
-Pero... ¡Isabella! ¿Para qué están los mayordomos?
-No sé. Yo nunca he tenido de eso, ni joyas, ni animales, ni lujurias, ni esta casa. Ni siquiera he tenido, ni tengo la habitación que me habéis preparado vosotros. ¿Terciopelo? ¿Lino? Las cortinas de mi casa, son normales y corrientes. ¿Platos nuevos? No los había probado hasta ahora. Mi padre siempre hace los domingos gachas y los lunes pues lo que se pueda. No somos pobres. Pero tampoco ricos como vosotros.
Se quedó muy asombrado con lo que dije, tanto, que se arrodilló ante mí y me dijo:
-Por fin. Por fin he encontrado a la mujer perfecta para mí.
Me quise hacer la desentendida y le dije:
-Am ¿sí? ¿Quién es la afortunada?
-Una mujer especial para mí. Una mujer por la que siento algo desde hace dos días. Si muy poco tiempo. Pero yo creo en el amor a primera vista y ¿tú?
-Yo también.-dije. Se acerca y me coge de la cintura y me apoya contra el frigorífico.
-Es que me ha enamorado por completo. Su pelo, su mirada, su belleza, y por supuesto lo que he descubierto de ella. No le importa el dinero que yo tenga. Ella es como es y punto. Pero me falta una parte que no conozco de ella...
-¿Cuál?
-Su corazón. Sus sentimientos hacia mí. Y lo quiero averiguar ahora mismo. Estaros quieta un segundo.
Ainss el beso por fin. Me muero por descubrir como saben esos labios. Se nota que es un chico bastante educado y que viene de una familia así. Mi corazón ya empieza a latir con fuerza, como si quisiera salir de mi pecho y entrar en el suyo. Estamos a la misma distancia que antes.
-¡Haber! ¿Qué hacéis todavía aquí? A estudiar ahora mismo que para eso están los mayordomos.
¡¡ARGGGGGGGG!! Otra vez interrumpiendo. La quería haber contestado, pero por el bien de todos me callé y me subí corriendo a mi habitación. Cerré la puerta con una poca de rabia. Me tumbé en la cama con el libro de Historia. Pufff menudo tema de los romanos y griegos y no sé qué... De tan solo pensarlo me aburro. De pronto tocan a la puerta de la habitación, de una forma suave.
-¿Se puede?-dijo Darío.
-Si.
-Vengo a estudiar contigo. Me es más fácil aprenderme algo, con compañía.
-Vale. jeje
-¿Te pasa algo?
-No nada...
-Cuenta...
-Lo siento señoritos. ¿Han terminado de cenar?-dijo Arthur.
Vaya momento de interrumpir... Nunca tendré otra oportunidad como esta de besarle. O puedo que la tenga, pero ya será distinta. Y ya me he ilusionado y lo más seguro que estaré esperando ese beso con ansia. ¡NO! No puedo ilusionarme todavía. Tengo que ponerme una máscara para protegerme. Todavía me está mirando, y yo ya no se que decir. Estoy paralizada. Y sin embargo hay sigue Arthur esperando una respuesta. No se porque, pero me he cabreado un poco.
-Yo por lo menos sí.-Cojo los cubiertos y los pongo encima del plato, junto con el vaso.
-¿A dónde vas con los cubiertos?-Me dice Darío.
-Pues a llevarlos a la cocina. ¿A donde crees?
-Déjalo. De eso se ocupa Arthur.
-No. Mis padres siempre me enseñaron que debía ser siempre educada. Y recoger el plato y mis cubiertos y ahorrarle el trabajo a otra persona, es lo mínimo que puedo hacer.
-Eso que ha dicho la señorita, es cierto señorito Smith.-dijo Arthur.
-Impresionante.-Empieza ha aplaudir, se levanta de la silla y viene derecho hacia mí, que estoy parada como una pasmarota en la entrada de la cocina. Me coge del brazo y andamos hacia la cocina. Meto los platos en el fregadero y cojo el estropajo y el fairy y empiezo a fregar mis cubiertos.
-Pero... ¡Isabella! ¿Para qué están los mayordomos?
-No sé. Yo nunca he tenido de eso, ni joyas, ni animales, ni lujurias, ni esta casa. Ni siquiera he tenido, ni tengo la habitación que me habéis preparado vosotros. ¿Terciopelo? ¿Lino? Las cortinas de mi casa, son normales y corrientes. ¿Platos nuevos? No los había probado hasta ahora. Mi padre siempre hace los domingos gachas y los lunes pues lo que se pueda. No somos pobres. Pero tampoco ricos como vosotros.
Se quedó muy asombrado con lo que dije, tanto, que se arrodilló ante mí y me dijo:
-Por fin. Por fin he encontrado a la mujer perfecta para mí.
Me quise hacer la desentendida y le dije:
-Am ¿sí? ¿Quién es la afortunada?
-Una mujer especial para mí. Una mujer por la que siento algo desde hace dos días. Si muy poco tiempo. Pero yo creo en el amor a primera vista y ¿tú?
-Yo también.-dije. Se acerca y me coge de la cintura y me apoya contra el frigorífico.
-Es que me ha enamorado por completo. Su pelo, su mirada, su belleza, y por supuesto lo que he descubierto de ella. No le importa el dinero que yo tenga. Ella es como es y punto. Pero me falta una parte que no conozco de ella...
-¿Cuál?
-Su corazón. Sus sentimientos hacia mí. Y lo quiero averiguar ahora mismo. Estaros quieta un segundo.
Ainss el beso por fin. Me muero por descubrir como saben esos labios. Se nota que es un chico bastante educado y que viene de una familia así. Mi corazón ya empieza a latir con fuerza, como si quisiera salir de mi pecho y entrar en el suyo. Estamos a la misma distancia que antes.
-¡Haber! ¿Qué hacéis todavía aquí? A estudiar ahora mismo que para eso están los mayordomos.
¡¡ARGGGGGGGG!! Otra vez interrumpiendo. La quería haber contestado, pero por el bien de todos me callé y me subí corriendo a mi habitación. Cerré la puerta con una poca de rabia. Me tumbé en la cama con el libro de Historia. Pufff menudo tema de los romanos y griegos y no sé qué... De tan solo pensarlo me aburro. De pronto tocan a la puerta de la habitación, de una forma suave.
-¿Se puede?-dijo Darío.
-Si.
-Vengo a estudiar contigo. Me es más fácil aprenderme algo, con compañía.
-Vale. jeje
-¿Te pasa algo?
-No nada...
-Cuenta...
jueves, 1 de diciembre de 2011
Capítulo 13
Pasa y me tapo mi pecho con el corset. Él solo tiene que atármelo. Pasan dos minutos silenciosos, tan silenciosos como las nubes en un cielo azulado, bonito y alegre.
-Ya está.
-Gracias.
-Bueno te espero afuera.
-¡Espera! Em... ¿Cómo se pone el vestido? :$ Es que los vestidos estos tan lujosos no me los sé poner y no quiero romperlo...
-Te ayudaré.
Pasan tan solo unos segundos y ya ha terminado.
-Gracias por ayudarme.
-Estás preciosa Isabella.
-Gracias. Bueno bajemos.
Bajamos al salón principal. Era maravilloso. Era una casa que siempre había deseado cuando era chiquitita. Quería ser princesa, aunque sólo fuese por unos minutos. Era un salón realmente magníficamente grande. Era de color lila claro con un rojo no demasiado fuerte. Las cortinas eran de lino, de un morado llamativo. En medio de toda la sala había una gran mesa de madera oscura, con un mantel rojo bordado. En medio de la mesa había un florero con unas rosas rojas y lirios de color lila con amarillo. Alrededor de la mesa, había unas sillas también de madera, con un cojín realmente blandísimo y cómodo de color rojo. Llegaron Shopie y Anthony y se sentaron. Yo me iba a sentar cuando de repente vino Darío, cogía mi silla y me dijo:
-Señorita, puede sentarse.
-Oh gracias Darío.
No pensaba que el fuera así. Es como un príncipe. El príncipe azul que siempre he deseado para mi cuento. Un cuento que todavía no ha empezado. Un cuento en el que todavía está en blanco y negro y solo existe soledad. Pero él, lo va pintando poco a poco de colores. Darío se sienta a mi lado. No sé que me pasa, pero desde que todos nos sentamos en la mesa a cenar, estamos nada mas, que cruzándonos miradas. Los padres empiezan a sacar conversación.
-Bueno Bella. ¿A qué curso vas?- dijo Anthony.
Retiré las manos de la mesa, ya que no me apetecía comer más, aunque la comida estaba riquísima. Pongo una mano en el asiento de la silla y respondo:
-A 4º de la E.S.O. señor.
-¡Anda! ¿Vos vais con mi hijo a la misma clase?-siguió preguntando.
De pronto, noto algo suave que me va recorriendo la mano, como un gusano de seda, incluso más suave. Cuando miro al asiento, era la mano de Darío. Me está cogiendo de la mano. Le miro a la cara y tiene una sonrisa de oreja a oreja y unos ojos tan brillantes como la luna en medio de la noche oscura y fría.
-¡Bella! ¡Mi marido te ha hecho una pregunta!-dijo Shopie.
Pero yo en ese momento no escuchaba nada. Sólo escuchaba los gritos que me daba el Darío de su interior. Gritaba que le besara. Sus ojos... ¡Puedo leerlos!
-Vámonos Shopie. Dejémoslos a solas. -Susurró.
Estábamos los dos en el salón, mirándonos los dos a los ojos. Estaba nerviosa. Pero ya no. "Déjate llevar por el momento". Ese es un consejo que me dio mi abuela en su momento. Unas de sus últimas palabras que me dijo. Abuela te haré caso. Bella déjate llevar... déjate llevar... déjate llevar.... Increíble. Estoy relajada y además como si no tuviera fuerzas y me tuvieran que ayudar a recobrarlas. Darío sigue contento, con una sonrisa que me encanta, y que es mi perdición a la locura de robarle un beso. Se va acercando lentamente. Ya estamos a dos centímetros de nuestra boca. Casi rozando sus labios. Siento su respiración, cerca de la mía y como se juntan las dos. A un centímetro de su boca...
-Ya está.
-Gracias.
-Bueno te espero afuera.
-¡Espera! Em... ¿Cómo se pone el vestido? :$ Es que los vestidos estos tan lujosos no me los sé poner y no quiero romperlo...
-Te ayudaré.
Pasan tan solo unos segundos y ya ha terminado.
-Gracias por ayudarme.
-Estás preciosa Isabella.
-Gracias. Bueno bajemos.
Bajamos al salón principal. Era maravilloso. Era una casa que siempre había deseado cuando era chiquitita. Quería ser princesa, aunque sólo fuese por unos minutos. Era un salón realmente magníficamente grande. Era de color lila claro con un rojo no demasiado fuerte. Las cortinas eran de lino, de un morado llamativo. En medio de toda la sala había una gran mesa de madera oscura, con un mantel rojo bordado. En medio de la mesa había un florero con unas rosas rojas y lirios de color lila con amarillo. Alrededor de la mesa, había unas sillas también de madera, con un cojín realmente blandísimo y cómodo de color rojo. Llegaron Shopie y Anthony y se sentaron. Yo me iba a sentar cuando de repente vino Darío, cogía mi silla y me dijo:
-Señorita, puede sentarse.
-Oh gracias Darío.
No pensaba que el fuera así. Es como un príncipe. El príncipe azul que siempre he deseado para mi cuento. Un cuento que todavía no ha empezado. Un cuento en el que todavía está en blanco y negro y solo existe soledad. Pero él, lo va pintando poco a poco de colores. Darío se sienta a mi lado. No sé que me pasa, pero desde que todos nos sentamos en la mesa a cenar, estamos nada mas, que cruzándonos miradas. Los padres empiezan a sacar conversación.
-Bueno Bella. ¿A qué curso vas?- dijo Anthony.
Retiré las manos de la mesa, ya que no me apetecía comer más, aunque la comida estaba riquísima. Pongo una mano en el asiento de la silla y respondo:
-A 4º de la E.S.O. señor.
-¡Anda! ¿Vos vais con mi hijo a la misma clase?-siguió preguntando.
De pronto, noto algo suave que me va recorriendo la mano, como un gusano de seda, incluso más suave. Cuando miro al asiento, era la mano de Darío. Me está cogiendo de la mano. Le miro a la cara y tiene una sonrisa de oreja a oreja y unos ojos tan brillantes como la luna en medio de la noche oscura y fría.
-¡Bella! ¡Mi marido te ha hecho una pregunta!-dijo Shopie.
Pero yo en ese momento no escuchaba nada. Sólo escuchaba los gritos que me daba el Darío de su interior. Gritaba que le besara. Sus ojos... ¡Puedo leerlos!
-Vámonos Shopie. Dejémoslos a solas. -Susurró.
Estábamos los dos en el salón, mirándonos los dos a los ojos. Estaba nerviosa. Pero ya no. "Déjate llevar por el momento". Ese es un consejo que me dio mi abuela en su momento. Unas de sus últimas palabras que me dijo. Abuela te haré caso. Bella déjate llevar... déjate llevar... déjate llevar.... Increíble. Estoy relajada y además como si no tuviera fuerzas y me tuvieran que ayudar a recobrarlas. Darío sigue contento, con una sonrisa que me encanta, y que es mi perdición a la locura de robarle un beso. Se va acercando lentamente. Ya estamos a dos centímetros de nuestra boca. Casi rozando sus labios. Siento su respiración, cerca de la mía y como se juntan las dos. A un centímetro de su boca...
martes, 22 de noviembre de 2011
Capítulo 12
Corro detrás de Darío. Cojo el libro y me tumbo en la cama a estudiar. Cuando alzo la mirada del libro...... ¡¡NO ME LO CREO!! ¡ES LA HABITACIÓN DE MIS SUEÑOS! Con cortinas suaves de terciopelo, la cama con una especies de cortinas. Bueno digamos que se parecían a unas mosquiteras, pero mucho más elegante y con otra tela. De color fucsia y el edredón rosa. Me gusta más el azul. Tanto rosa me raya la cabeza pero mola.
-¡Pero Damisella! jajajaja Maniática a los estudios. jajaja déjalo un momento y ayúdame a poner tu ropa a tu gusto.
-Que me quedo una semana, no un año.
-Ya, pero tendrás que tener las cosas colocadas ¿no?
-Bueno va.
Sacamos toda la ropa de la maleta y la ponemos encima de la cama. Él coge unos pantalones y una camisa para ponerla en la percha y de repente le cojo el brazo.
-¡No!
-¿No que?
-Que no me pondré esa ropa.
-¿Por qué Isabella?
-Porque me siento rara ir "informal" delante de una familia decente.
-Anda tonta. Ponte esta ropa que estas monísima.
-Que no.... Me voy de compras.
-Ahh no ¿por qué? Mientras te pones los vestidos de mi hermana.
-¿Tienes una hermana?
-mm..........
No sé porqué pero Darío empezó a llorar, se sentó en la cama y se hechó las manos a la cabeza. Creo que ya he metido la pata....
-¿Darío?¿Qué te pasa? Confía en mí que si es algo grave a lo mejor te puedo ayudar y además se guardar un secreto.
-Mi hermana.... Tenía 15 años casi como tú. Pero un día......
No terminó la frase, pero me temía que la hermana ya no estaba con nosotros.... Ya veo que no soy la única que no tiene problemas, ni tristezas, ni dolor en este mundo. Pobrecillo. Eso de perder a un hermano debe de ser realmente duro, aunque carezco de ese sentimiento, ya que no tengo hermanos. Me acerqué, me senté en la cama, y le dí un fuerte abrazo. Lo necesitaba. Estaba bastante triste. De repente tocó alguien a la puerta.
-Chicos. ¿Estáis ahí? Es la hora de la cena.- Por la voz supuse que era Anthony.
-Toma. Este vestido es el que me gusta más para ti. Además está sin estrenas. No se le puso.-Me dijo con una sonrisa en medio de una lágrima.
-¡Qué bonito! Cuando era pequeña deseaba ser una princesa ¿sabes? Soñaba con ponerme estos preciosos vestidos.
-Pues un sueño se te hará realidad. ¿Sabes que si tienes fe en tus sueños, se pueden llegar a cumplir? Métete al baño y pontelo.
Me metí al baño y me lo puse. Pero no sabía como se ponía el corset.
-¡¡Daríoo!! ¿Cómo se pone el corset?
-¿No sabes ponertelo? Pufff es muy difícil. ¿Te lo pongo yo?
-Em vale. Pasa. Aunque... Me da mucha vergüenza........
-Si quieres no paso. Pero te lo pondrás mal. Además conmigo que se te quite la vergüenza.
-¡Pero Damisella! jajajaja Maniática a los estudios. jajaja déjalo un momento y ayúdame a poner tu ropa a tu gusto.
-Que me quedo una semana, no un año.
-Ya, pero tendrás que tener las cosas colocadas ¿no?
-Bueno va.
Sacamos toda la ropa de la maleta y la ponemos encima de la cama. Él coge unos pantalones y una camisa para ponerla en la percha y de repente le cojo el brazo.
-¡No!
-¿No que?
-Que no me pondré esa ropa.
-¿Por qué Isabella?
-Porque me siento rara ir "informal" delante de una familia decente.
-Anda tonta. Ponte esta ropa que estas monísima.
-Que no.... Me voy de compras.
-Ahh no ¿por qué? Mientras te pones los vestidos de mi hermana.
-¿Tienes una hermana?
-mm..........
No sé porqué pero Darío empezó a llorar, se sentó en la cama y se hechó las manos a la cabeza. Creo que ya he metido la pata....
-¿Darío?¿Qué te pasa? Confía en mí que si es algo grave a lo mejor te puedo ayudar y además se guardar un secreto.
-Mi hermana.... Tenía 15 años casi como tú. Pero un día......
No terminó la frase, pero me temía que la hermana ya no estaba con nosotros.... Ya veo que no soy la única que no tiene problemas, ni tristezas, ni dolor en este mundo. Pobrecillo. Eso de perder a un hermano debe de ser realmente duro, aunque carezco de ese sentimiento, ya que no tengo hermanos. Me acerqué, me senté en la cama, y le dí un fuerte abrazo. Lo necesitaba. Estaba bastante triste. De repente tocó alguien a la puerta.
-Chicos. ¿Estáis ahí? Es la hora de la cena.- Por la voz supuse que era Anthony.
-Toma. Este vestido es el que me gusta más para ti. Además está sin estrenas. No se le puso.-Me dijo con una sonrisa en medio de una lágrima.
-¡Qué bonito! Cuando era pequeña deseaba ser una princesa ¿sabes? Soñaba con ponerme estos preciosos vestidos.
-Pues un sueño se te hará realidad. ¿Sabes que si tienes fe en tus sueños, se pueden llegar a cumplir? Métete al baño y pontelo.
Me metí al baño y me lo puse. Pero no sabía como se ponía el corset.
-¡¡Daríoo!! ¿Cómo se pone el corset?
-¿No sabes ponertelo? Pufff es muy difícil. ¿Te lo pongo yo?
-Em vale. Pasa. Aunque... Me da mucha vergüenza........
-Si quieres no paso. Pero te lo pondrás mal. Además conmigo que se te quite la vergüenza.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Capítulo 11
-Mamáááááá.....-le dijo Darío y a la vez le hechó una mirada bastante estremecedora.
-No nada señora... Yo.... Esto............ Ya me iba.
Salgo de la casa con la maleta y voy llegando a las verjas.
-¡¡ISABELLAAAAA!!- Gritó Darío al mismo tiempo que salía corriendo detrás de mí.
No hacía caso de él. Por la mejilla me corría una lágrima. ¿Por qué lloro? Pufff me ha salido sola.
Darío consigue alcanzarme y ponerse delante de mí.
-No te vallas. ¿Por qué as salido de la casa? ¡Sabes que no puedes estar sola en tu casa! Entra por favor.
-No. No voy a entrar.
-¿Por qué?
-Porque en tu casa no soy bien recibida. Porque mira a tu madre como se ha puesto conmigo, como me miraba y como TODO.
-Pero es por la primera impresión que le causa a ella la gente. Luego es muy simpática. Entra anda.
Me coge del brazo, y también coge mi maleta y entramos. Otra vez esa mirada. Pufff lo que tengo que aguantar esta semana....
-¿Incómoda?-dice Darío.
-¿Cómo........?
-Tu preciosa mirada.
-La verdad es que sí. Tienes una preciosísima mirada. Damisella.-dijo el señor Anthony.
-Gracias a los dos. Jajaja
-Esta es Shopie.-dijo el señor Anthony.
-Hola señora. Su nombre me encanta.
-Mmmm... Hola.
Entonces Shopie coge del brazo a Anthony y se le lleva a una habitación. Y dijo: "tenemos que hablar". Me da mala impresión. Creo que estorbo.......
-Bueno señoritos. ¿Quieren algo de beber?-dijo Arthur.
-¿Quieres algo?-Me preguntó Darío.
-Emm sí. Si pudiese ser una Coca-Cola por favor.
-Te lo traeré yo-dijo Darío.
-Pero señor... es mi trabajo...
-No se preocupe. Usted valla a arreglar la habitación de huéspedes para la señorita.
-Ok señorito Smith.
Darío va a la cocina saliendo de la entradita, y el mayordomo sube las escaleras en forma de espiral. Me quedo sola y solo oigo murmullos detrás de esa puerta. Sé que no está bien pero..... Me acerqué un momento y puse mi oreja pegada a la puerta.
-Será solo una semana cariño. Además la señorita es muy maja. Me ha caido bien.
-No me gusta esa niñata.
-Tenla respeto. Si quieres que te respeten, respeta tu también. A nuestro hijo no le ha gustado lo que ibas a decirle. Creo que Darío es hora de que haga ya su vida. Déjale que busque ya una chica en condiciones. Las únicas dos chicas que trajo hace ya mucho tiempo, las espantastes...... y a él no le gustó. Me contaba todo.
-Las espanté porque la primera era una prostituta. Que me lo dijeron mis amigas. Y la segunda le quería por el dinero. Y creo que esta también va a por lo que va.
-Pues yo creo que no. ¿No has visto la cara que se le ha quedado cuando ha llegado a esta casa? No se pensaba que era rico. ¿O no lo has visto? Esta chica tiene algo de especial. Algo que le puede dar a Darío. No la espantes, que él ya es mayorcito para saber con quién quiere vivir la vida.
Oh dios mío. Soy la tercera. La tercera que viene aquí. Dicen que a la tercera va la vencida. Se oyen pasos. Es Darío. Despego la oreja de la puerta y me siento en ese sofá tan alto, de color azulado.
-Aquí tiene usted señorita. Su Coca-Cola.-dijo.
-Gracias.
-No las des.
-Ainss............
-¿Qué pasa?
-¡Me acabo de acordar, de que mañana tengo un examen de Historia!
-Señoritaa....
-Isabella Darcy Arthur.
-Vale. Señorita Darcy ya tiene usted su habitación preparada.
-Gracias Arthur.
-Subamos y estudiemos. Yo también tengo examen de Física & Química.
-No nada señora... Yo.... Esto............ Ya me iba.
Salgo de la casa con la maleta y voy llegando a las verjas.
-¡¡ISABELLAAAAA!!- Gritó Darío al mismo tiempo que salía corriendo detrás de mí.
No hacía caso de él. Por la mejilla me corría una lágrima. ¿Por qué lloro? Pufff me ha salido sola.
Darío consigue alcanzarme y ponerse delante de mí.
-No te vallas. ¿Por qué as salido de la casa? ¡Sabes que no puedes estar sola en tu casa! Entra por favor.
-No. No voy a entrar.
-¿Por qué?
-Porque en tu casa no soy bien recibida. Porque mira a tu madre como se ha puesto conmigo, como me miraba y como TODO.
-Pero es por la primera impresión que le causa a ella la gente. Luego es muy simpática. Entra anda.
Me coge del brazo, y también coge mi maleta y entramos. Otra vez esa mirada. Pufff lo que tengo que aguantar esta semana....
-¿Incómoda?-dice Darío.
-¿Cómo........?
-Tu preciosa mirada.
-La verdad es que sí. Tienes una preciosísima mirada. Damisella.-dijo el señor Anthony.
-Gracias a los dos. Jajaja
-Esta es Shopie.-dijo el señor Anthony.
-Hola señora. Su nombre me encanta.
-Mmmm... Hola.
Entonces Shopie coge del brazo a Anthony y se le lleva a una habitación. Y dijo: "tenemos que hablar". Me da mala impresión. Creo que estorbo.......
-Bueno señoritos. ¿Quieren algo de beber?-dijo Arthur.
-¿Quieres algo?-Me preguntó Darío.
-Emm sí. Si pudiese ser una Coca-Cola por favor.
-Te lo traeré yo-dijo Darío.
-Pero señor... es mi trabajo...
-No se preocupe. Usted valla a arreglar la habitación de huéspedes para la señorita.
-Ok señorito Smith.
Darío va a la cocina saliendo de la entradita, y el mayordomo sube las escaleras en forma de espiral. Me quedo sola y solo oigo murmullos detrás de esa puerta. Sé que no está bien pero..... Me acerqué un momento y puse mi oreja pegada a la puerta.
-Será solo una semana cariño. Además la señorita es muy maja. Me ha caido bien.
-No me gusta esa niñata.
-Tenla respeto. Si quieres que te respeten, respeta tu también. A nuestro hijo no le ha gustado lo que ibas a decirle. Creo que Darío es hora de que haga ya su vida. Déjale que busque ya una chica en condiciones. Las únicas dos chicas que trajo hace ya mucho tiempo, las espantastes...... y a él no le gustó. Me contaba todo.
-Las espanté porque la primera era una prostituta. Que me lo dijeron mis amigas. Y la segunda le quería por el dinero. Y creo que esta también va a por lo que va.
-Pues yo creo que no. ¿No has visto la cara que se le ha quedado cuando ha llegado a esta casa? No se pensaba que era rico. ¿O no lo has visto? Esta chica tiene algo de especial. Algo que le puede dar a Darío. No la espantes, que él ya es mayorcito para saber con quién quiere vivir la vida.
Oh dios mío. Soy la tercera. La tercera que viene aquí. Dicen que a la tercera va la vencida. Se oyen pasos. Es Darío. Despego la oreja de la puerta y me siento en ese sofá tan alto, de color azulado.
-Aquí tiene usted señorita. Su Coca-Cola.-dijo.
-Gracias.
-No las des.
-Ainss............
-¿Qué pasa?
-¡Me acabo de acordar, de que mañana tengo un examen de Historia!
-Señoritaa....
-Isabella Darcy Arthur.
-Vale. Señorita Darcy ya tiene usted su habitación preparada.
-Gracias Arthur.
-Subamos y estudiemos. Yo también tengo examen de Física & Química.
![]() |
| Shopie. Madre de Darío. ¿Por qué le caeré mal? |
domingo, 13 de noviembre de 2011
Capítulo 10
Llegamos a mi casa. Darío me acompaña hasta la mismísima puerta. Llamo y sale mi padre con una maleta. Que extraño...
-¿Qué haces con esa maleta?
-¡Hija! ¿Ya estás aquí? Les iba a decir a los médicos que te dijeran que no te preocupases, que me iba por unos días a Nueva Florida, Porque tu prima Irene se ha puesto muy mala. No quería preocuparte.
-Voy contigo.
-No. El trayecto es demasiado largo. Y creo que en tus condiciones, no tienes fuerzas para volar.
-Peroo.....
-Haz caso a tu padre. Tiene razón.-dijo Darío.
-¿Este es el chico del que me hablaste? ¿Darío? Creo que era así el nombre.-dice mi padre.
-Si papá.Bueno voy a dentro, que tengo frío.
-Hija. Pero...¿Cómo vas a estar tú sola en casa? ¿Quién te hará la comida?
-Pues yo sola...
-¡¡Si no sabes cocinar!! Oye Darío ¿la podrías cuidar tú? Vendré el lunes que viene.
-Vale. Se podría quedar en mi casa.
Cojo algunas cosas para pasar la semana en casa de Darío. Pufff estoy como nerviosa. ¿Qué me pasa? Cojo todo y salgo hacia la puerta. Mi padre ya se ha ido y ahí esta él esperándome.
Nos subimos al coche y me lleva a su casa que está a las afueras. Nos detenemos delante de una casa gigantesca. Parecía una mansión.
-Ya puede bajar señorita.- Me dice y me abre la puerta.
Salgo del coche muy impresionada. ¿Podrá ser esta casa de él? Ohhh dios mío.
-¿Qué te pasa?-Me pregunta él. -Venga déjate de paranoias y entremos.
-¿Esta es tu casa?
-Si.
-Ohhh dios míoo.......
-Si que no te esperabas que fuera rico ¿no?
-¡¡¡Argggg!!! ¡¡¡No me quites mis pensamientos!!!
-Jajaja no los transmitas por tu mirada.
-Me estás haciendo de sonrojar.
Entramos por las verjas y llegamos a la puerta de la casa. Había una piscina grandísima. Llama al timbre de la puerta y sale el mayordomo.
-Muy buenas señorito Smith. Es la hora de la cena. ¡Oh señor! ¿Trae a su querida?
-No Arthur. Esta señorita es una amiga mía, que se quedará una semana aquí. A sí que tratadla bien.
Por detrás aparecieron una señora con un vestido realmente fascinante, llamativo y bien escotado y a su lado un señor con traje y corbata. Ummm...... Me siento rara........... Me podría haber puesto algo más decente y con más clase, y no unos simples vaqueros....
-¡Hijo! Traes visita. ¿Quién es esta encantadora damisella?-dijo el hombre del traje.
-Es Isabella papá. Isabella el es mi padre Anthony.
-Que nombre más bonito señor. Encantada.
-Bueno, bueno. Basta de cháchara. ¿Qué haces aquí moco...... digoo señorita?-dijo la mujer.
¿Iba a decir mocosa? Argggg que arpía. Ya la notaba yo en su mirada que no le hacía gracia.
-¿Qué haces con esa maleta?
-¡Hija! ¿Ya estás aquí? Les iba a decir a los médicos que te dijeran que no te preocupases, que me iba por unos días a Nueva Florida, Porque tu prima Irene se ha puesto muy mala. No quería preocuparte.
-Voy contigo.
-No. El trayecto es demasiado largo. Y creo que en tus condiciones, no tienes fuerzas para volar.
-Peroo.....
-Haz caso a tu padre. Tiene razón.-dijo Darío.
-¿Este es el chico del que me hablaste? ¿Darío? Creo que era así el nombre.-dice mi padre.
-Si papá.Bueno voy a dentro, que tengo frío.
-Hija. Pero...¿Cómo vas a estar tú sola en casa? ¿Quién te hará la comida?
-Pues yo sola...
-¡¡Si no sabes cocinar!! Oye Darío ¿la podrías cuidar tú? Vendré el lunes que viene.
-Vale. Se podría quedar en mi casa.
Cojo algunas cosas para pasar la semana en casa de Darío. Pufff estoy como nerviosa. ¿Qué me pasa? Cojo todo y salgo hacia la puerta. Mi padre ya se ha ido y ahí esta él esperándome.
Nos subimos al coche y me lleva a su casa que está a las afueras. Nos detenemos delante de una casa gigantesca. Parecía una mansión.
-Ya puede bajar señorita.- Me dice y me abre la puerta.
Salgo del coche muy impresionada. ¿Podrá ser esta casa de él? Ohhh dios mío.
-¿Qué te pasa?-Me pregunta él. -Venga déjate de paranoias y entremos.
-¿Esta es tu casa?
-Si.
-Ohhh dios míoo.......
-Si que no te esperabas que fuera rico ¿no?
-¡¡¡Argggg!!! ¡¡¡No me quites mis pensamientos!!!
-Jajaja no los transmitas por tu mirada.
-Me estás haciendo de sonrojar.
Entramos por las verjas y llegamos a la puerta de la casa. Había una piscina grandísima. Llama al timbre de la puerta y sale el mayordomo.
-Muy buenas señorito Smith. Es la hora de la cena. ¡Oh señor! ¿Trae a su querida?
-No Arthur. Esta señorita es una amiga mía, que se quedará una semana aquí. A sí que tratadla bien.
Por detrás aparecieron una señora con un vestido realmente fascinante, llamativo y bien escotado y a su lado un señor con traje y corbata. Ummm...... Me siento rara........... Me podría haber puesto algo más decente y con más clase, y no unos simples vaqueros....
-¡Hijo! Traes visita. ¿Quién es esta encantadora damisella?-dijo el hombre del traje.
-Es Isabella papá. Isabella el es mi padre Anthony.
-Que nombre más bonito señor. Encantada.
-Bueno, bueno. Basta de cháchara. ¿Qué haces aquí moco...... digoo señorita?-dijo la mujer.
¿Iba a decir mocosa? Argggg que arpía. Ya la notaba yo en su mirada que no le hacía gracia.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Capítulo 9
La tarde se pasa lentamente. Los minutos son eternos. ¿Por qué no llega ya la noche?
Estoy deseando de que venga a verme.... Y no sé porqué. Las seis, siete, las ocho. Ya es de noche.
Aparece un médico por la puerta y entra del todo a la habitación.
-Isabella ¿no?-dijo
-Si.
Se me quedó un rato mirando, como si se hubiera quedado hipnotizado.
-¿Oiga? ¡¡¡¡Oigaaaa!!!!
-No gritee...
-Es que se ha quedado como embobado.
-Si. Es que usted es mi primera paciente y suerte he tenido de que seas guapa.
-Gracias. Usted también es guapo.- dije. Si es guapo, pero no como mi Darío. Sí mío. Porque creo que me gusta y pufffff M-Í-O y punto.
-¿Yo guapo? Pufff pues si fuera guapo, ya habría tenido más suerte en el amor. Pero bueno, al grano. As tenido un bajón de azúcar. Tienes que comer más cosas con azúcar o si no te volverá a pasar lo mismo. Y aunque esto parezca una tontería no lo es. Te recomiendo que a la hora de la comida y cena bebas Coca-Cola.
-Lo que me faltaba.... que esté baja de azúcar.... pufff okis si usted lo dice, lo haré.
-Chica obediente ¿eh?
-Si. Se supone.
De pronto se abre la puerta. Y ¡es él!
-Hola. ¿Se puede?-dijo
-¡Claro majete! Te estaba esperando-dije ilusionada.
-Bueno. Os dejo solos.- dijo el doctor que ya estaba saliendo de la habitación. -Am ya puedes recoger tus cosas, que ya te puedes ir a casa, ya que te has recuperado.- Y se va.
-¿¡As oído eso!? ¡¡No a sido casi nada!! Menos mal.
-¿Por qué te alegras más que yo?
-Porque te estoy empezando a coger cariño. Venga recoge las cosas que te llevo a tu casa.
Tardé diez minutos en recoger mi ropa y arreglarme y ponerme mis collares, pulseras y mis pendientes. Íbamos ya para salir de la habitación, cuando de pronto me coge de la mano. Creo que estamos enamorados, aunque nos conozcamos de dos días. Esto se llama amor a primera vista.
Estoy deseando de que venga a verme.... Y no sé porqué. Las seis, siete, las ocho. Ya es de noche.
Aparece un médico por la puerta y entra del todo a la habitación.
-Isabella ¿no?-dijo
-Si.
Se me quedó un rato mirando, como si se hubiera quedado hipnotizado.
-¿Oiga? ¡¡¡¡Oigaaaa!!!!
-No gritee...
-Es que se ha quedado como embobado.
-Si. Es que usted es mi primera paciente y suerte he tenido de que seas guapa.
-Gracias. Usted también es guapo.- dije. Si es guapo, pero no como mi Darío. Sí mío. Porque creo que me gusta y pufffff M-Í-O y punto.
-¿Yo guapo? Pufff pues si fuera guapo, ya habría tenido más suerte en el amor. Pero bueno, al grano. As tenido un bajón de azúcar. Tienes que comer más cosas con azúcar o si no te volverá a pasar lo mismo. Y aunque esto parezca una tontería no lo es. Te recomiendo que a la hora de la comida y cena bebas Coca-Cola.
-Lo que me faltaba.... que esté baja de azúcar.... pufff okis si usted lo dice, lo haré.
-Chica obediente ¿eh?
-Si. Se supone.
De pronto se abre la puerta. Y ¡es él!
-Hola. ¿Se puede?-dijo
-¡Claro majete! Te estaba esperando-dije ilusionada.
-Bueno. Os dejo solos.- dijo el doctor que ya estaba saliendo de la habitación. -Am ya puedes recoger tus cosas, que ya te puedes ir a casa, ya que te has recuperado.- Y se va.
-¿¡As oído eso!? ¡¡No a sido casi nada!! Menos mal.
-¿Por qué te alegras más que yo?
-Porque te estoy empezando a coger cariño. Venga recoge las cosas que te llevo a tu casa.
Tardé diez minutos en recoger mi ropa y arreglarme y ponerme mis collares, pulseras y mis pendientes. Íbamos ya para salir de la habitación, cuando de pronto me coge de la mano. Creo que estamos enamorados, aunque nos conozcamos de dos días. Esto se llama amor a primera vista.
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